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¿Que qué significó Watchmen para mí como cómic? ¡Fiuuu...! es una cuestión peliaguda. Sobre todo cuando
a medida que la leía, cada vez lo hacía menos como un cómic,
y más como una novela. Me explico: Watchmen es diferente; lo empiezas a leer como un cómic normal, pero a medida que vas avanzando, esa clasificación se queda, al menos para mí y hasta ese momento, corta, seguramente por el estilo de cómics al que estaba acostumbrada. Watchmen me recordó más a una de las novelas de misterio que tanto me gustan. Tenía todos los elementos de una buena novela: los crímenes, los personajes bien definidos y diferentes, las pistas para que tú mismo vayas deduciendo, y la moraleja... vamos, que aquello se convirtió en una novela ilustrada; una magnífica novela ilustrada. Pero a pesar de la impresión que me diera al leerla, a pesar de que me embebiera en su lectura sin darme cuenta del tiempo que llevaba leyendo al igual que me pasa con los libros que me gustan, Watchmen es un cómic, un magnífico cómic, que me demostró que éstos pueden ser mucho más, que pueden dar mucho más de sí de lo que yo había visto hasta ahora. Tal vez sea una transición, una mezcla entre cómic y novela, o tal vez sea la obra que me hizo dar el salto del cómic juvenil, al de adulto... sea lo que sea, no me arrepentiré nunca de haberlo leído, y siempre será un punto de referencia para mí a la hora de hablar de cómics; a la hora de pensar en ellos; a la hora de clasificarlos. Marta Ortega es programadora, tiene 25 años y lleva 18años leyendo tebeos.
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